El poder de la atención al cliente

¿Saben qué es lo que me parece sumamente irreal? Cuando los actores sonríen y muestran sus impecables rostros con sus dientes libres de imperfecciones, presumiéndolos como si eso fuera lo normal en la vida.

Yo entiendo que los dientes generalmente deberían ser perfectamente blancos o al menos del mismo color que un hueso, pero cómo esperan que mantengamos ese mismo color cuando vivimos en una sociedad donde tomar café, fumar, beber vino y básicamente todo lo que comemos o fumamos para relajarnos y hacernos sentir bien nos deja los dientes manchados.

Esto es algo que escribí hace unos meses cuando estaba sintiéndome molesto, precisamente porque me encanta la cocina y me gusta el acto de cocinar comida deliciosa. Sin embargo como pueden ver en un artículo anterior, aquí sobre cómo doy algunos consejos sobre cómo mejorar tu sonrisa.

¿Qué me hizo cambiar de parecer respecto a cómo cuidar los dientes? Muy sencillo. Un día me encontraba lavándome los dientes con una pasta Colgate que promete blanquear los dientes y me resultó muy molesto pensar “seguro que ningún artista se lava los dientes con esto, ¿por qué me debo molestar tratando una y otra vez haciendo esto?”, así que muy molesto tomé la pasta y llamé a la mesa de ayuda de Palmolive para quejarme. Ahí fue cuando me di desquité con mucha ira sobre lo que se encontraba en mi cabeza.

La chica que me atendió fue muy paciente, no recuerdo si fueron 20 o 30 minutos de un soliloquio sin parar  lo que le di pero de que fue largo, fue seguramente insoportable para la chica. Después de que terminé de contarle lo que pensaba y me relajé, la chica por fin pudo hablar y lo que me dijo fue sorprendente.

Para comenzar su paciencia fue algo que me sorprendió; yo jamás hubiera poder escuchar una persona quejándose por tanto tiempo. Lo siguiente que llamó mi atención es que, al contrario de lo que pensé que haría, no intentó convencerme que estaba equivocado, al contrario, me dio la razón.

Me explicó que ella había estudiado odontología en la UNAM y me mencionó que en realidad el problema no es que  no fuera posible alcanzar esos niveles de belleza dental, sino que los estándares de belleza actual piden demasiado, en algunos casos, piden que desgastes tu cuerpo de forma poco natural, que es como si alguien se limara un hueso y pusiera una capa de hueso falso sin ningún motivo.

Lo que me llamó la atención más que nada fue que me pidió mi dirección de correo para enviarme información sobre cómo cuidar tus dientes (misma que les compartí en la publicación anterior), lo que está increíble es que pensé que sería un material publicitario para seguir comprando más pastas de dientes y NO FUE ASÍ. En realidad me llevé una muy grata sorpresa con el material que me enviaron y la información que recibí, por lo que decidí compartirla con ustedes, así como decidí contarles esta tan bella entrada de arrepentimiento para compensar por los años de pensar mal de la marca. Ese es el poder de una buena atención al cliente.